Agosto, mes de la solidaridad
Cada año en Agosto renovamos nuestro compromiso solidario y nos damos los espacios de reflexión y práctica, para crecer en este valor tan importante para la sociedad y para nuestro espíritu.
Cuidar la Obra Creadora de Dios tiene para nosotros como institución objetivos claros: amar profundamente a los/as hijos e hijas de Dios, es decir a los seres humanos, a nosotros mismos. Cuando valoramos, apreciamos la singularidad del otro, defendemos su dignidad y sus condiciones de vida, entre otras, damos respuesta al llamado que nos hacemos a través del lema que nos anima en este mes.
Y proteger todo lo que se encuentra en la naturaleza. La protección y cuidado del medio ambiente, es un imperativo de hoy. Debemos transmitir a las nuevas generaciones, a pesar que nosotros no hemos sido capaces de revertir las condiciones adversas en que se encuentra nuestro planeta, la urgencia de buscar acciones concretas que impidan continuar con esta destrucción.
Tú no puedes comprar al viento.
Tú no puedes comprar al sol.
Tú no puedes comprar la lluvia.
Tú no puedes comprar el calor.
Tú no puedes comprar las nubes.
Tú no puedes comprar los colores.
Tú no puedes comprar mi alegría.
Tú no puedes comprar mis dolores.